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Mostrando entradas de 2023

Miedo otra vez

 Tengo miedo. Miedo a desconocer nuevamente a quién me observa en el espejo, Miedo a terminar la universidad y sumergirme en un océano de contradicciones e indecisión. Miedo a nunca ganar el Nobel de literatura, Miedo a un trabajo de oficina en dónde termine contando las horas para poder escaparme de allí, Le tengo miedo a eso del sabotaje y a mi constante recurrencia en él, También a nunca encontrarme y estar condenada a buscarme por toda la eternidad, Sí, tengo miedo. Ayer desperté con él en la orilla de la cama, Hoy durmió conmigo e intentó evitar que me levantara,  Pero lo hice. Me levanté y escribí este poema,  Y le di forma, y organicé el caos, Le di un nombre, lo saqué de paseo, lo contemplé por horas, le miré fijamente a los ojos hasta que llegó el momento en que dejó de ser tan aterrador. Le dije: Tengo miedo todo el tiempo y miedo a casi todo, Sin embargo, hace ya mucho tiempo que se lo perdí a seguirlo intentando.

Lienzo en blanco

Ho la otra vez, a pesar de que creamos conocernos, esta ocasión  te hablo desde un  lugar diferente, te hab lo desde un  lugar  donde  los sueños apuntan en direcciones contrarias y desde donde  la magia ha dejado de existir, Ya no hay bri l lo en tus ojos y has dejado de creer en e l poder de  las pa labras  a lguien  las usó tantas veces para  mentirte hasta que estas fina lmente  perdieron su va lor, Ya no sueñas con ser  la protagonista principa l de una comedia romántica, y has perdido e l interés en ser  la musa de una ba lada pop escrita por a lgú n músico underground de  la ciudad...  Tus prioridades se reajustaron, tus notas cambiaron y aque l lo que pensaste nunca ser, fue justamente en  lo que te convertiste. Te escribo desde este  lugar porque aún hay días en  los que recuerdo  la i lusión que te hacía verme  l legar hasta aquí, y porque creías que iba a estar teñido de co lor...

Entre líneas.

 Te estoy buscando entre líneas, pero tu ausencia sigue intacta. Te he buscado en aeropuertos rodeados de rostros que no dicen nada, pero no paro de mirarlos porque estoy buscando desesperadamente que algo haga click,  hace tiempo que no siento ni la pena, y no sé cómo sentirme al respecto, Te he buscado entre transeúntes, acentos, comidas y lugares, nada. Sigue sin haber nada. Nada después del éxito y la satisfacción personal, Nada al llegar la noche cuando el cansancio me desploma, Nada después de los países extranjeros y los idiomas que no me pertenecen, Aquí todo sigue siendo mecánico: los cafés al despertar, las clases de 7am, las reuniones de trabajo, los compromisos sociales, las charlas matutinas… Y no voy a mentir diciendo que no encuentro placentera esta paz que he construido, Tampoco me detendré o dejaré de elegirme primero siempre, mucho menos renunciaré a bailar con esta soledad que me ha salvado tantas veces del abismo o la dependencia  Pero te sigo buscan...

Adioses acumulados

Creo que he perdido la costumbre de escribirte cartas, la costumbre de escribir en general. No ha parado de llover y tengo miedo, las palabras se me siguen estancando en la garganta y ni siquiera eso es lo que más me asusta; me asusta es que por aquí todo ha seguido su rumbo, yo he seguido mi rumbo y he llegado más lejos de lo que pensé jamás, pero en el camino perdí esa capacidad de sentir con la intensidad de siempre y ya ni siquiera lo extraño. Ya ni siquiera me extraño.  He querido decirte que los adioses se me acumularon tanto que ya simplemente nunca más los volví a echar de menos, también que me acostumbré tanto al "nadie te querrá para más" que sencillamente nunca volví a esperar que amantes se quedaran a apreciar el panorama completo: nadie nunca lo hará. He intentado encontrarle el sentido a todo esto de miles de maneras que siempre terminan desapareciendo, y ya no puedo. Creo que he perdido la costumbre de escribirte y de escribir en general porque me he cansado. E...

Esto no es una carta.

"If I hurt you, I'm afraid God's gonna teach me a lesson" Ha pasado un tiempo desde la última vez que supe de ti y tengo el presentimiento de que seguirá siendo así.... no era lo planeado, pero está bien. Escribir al vacío hace parta de esa larga lista de hábitos que nunca abandoné, así que aquí estoy, aunque sé que en ocasiones me lees y quizás sea ese el motivo que me impulsa a dejar este egoísmo que tanto detesto para escribirle a alguien más que no sea a mí misma. Para escribirte a ti. No te culpo por irte y espero tú no me culpes por no salir corriendo trás de ti, todo tenía un porqué: las veces que dejé de responder en la madrugada por darme cuenta de estar empezando a sentir, los miles de eufemismo que utilizaba para no llegar al "te amo", las muchas horas que duré explicándote el miedo y por qué tenía tanto sentido (spoiler: me hiciste entender por fin, de la peor forma, que no lo tenía) pero todo tenía un porqué, yo ve...

Morriña.

Me da mucho miedo la hoja en blanco, porque hay tanto que contar y no sé ni siquiera por donde empezar, y miro hoy hacia atrás y me resulta inverosímil asimilar todo lo que he cambiado y cuanto camino me costó. Esta historia empezó con un: "tú puedes más" pero nunca pensé que tanto,  a pesar de que no me temblaban las manos al hacer las maletas y no se me quebró la voz al repetir la palabra más real y constante en mi vida: adiós.  Me debía estas líneas, hace mucho tiempo aprendí que más que escribir en el aire me escribo a mí, me escribo como método de resistencia y me escribo para recordar, recordar lo viva que estoy y recordar que no siempre fue así de fácil, que mi vulnerabilidad complicó las cosas tantas veces hasta que aprendí que no era una debilidad, que me hacía fuerte y que me había permitido llegar más lejos de lo que nunca pensé. Laura tiene 21 años y es más fuerte de lo que pensé, ya se levanta en las mañanas y se prepara su desayuno sin que le cueste tanto, apren...