Ir al contenido principal

Esto no es una carta.


"If I hurt you, I'm afraid God's gonna teach me a lesson"

Ha pasado un tiempo desde la última vez que supe de ti y tengo el presentimiento de que seguirá siendo así.... no era lo planeado, pero está bien.
Escribir al vacío hace parta de esa larga lista de hábitos que nunca abandoné, así que aquí estoy, aunque sé que en ocasiones me lees y quizás sea ese el motivo que me impulsa a dejar este egoísmo que tanto detesto para escribirle a alguien más que no sea a mí misma. Para escribirte a ti.
No te culpo por irte y espero tú no me culpes por no salir corriendo trás de ti, todo tenía un porqué: las veces que dejé de responder en la madrugada por darme cuenta de estar empezando a sentir, los miles de eufemismo que utilizaba para no llegar al "te amo", las muchas horas que duré explicándote el miedo y por qué tenía tanto sentido (spoiler: me hiciste entender por fin, de la peor forma, que no lo tenía) pero todo tenía un porqué, yo venía herida e inexperta y tú prometiste poder con ello, y no cumpliste... pero esta no es una carta de reclamos, esta no es una carta en absoluto y sobre todo no una que te va a culpar, porque de los dos yo fui siempre la que se estancó.

Galeano dijo una vez que nuestro peor enemigo no era la dictadura, ni la oligarquía o la burguesía, dijo que era el miedo porque lo llevamos dentro, y yo siempre supe esto pero al mismo tiempo nunca supe cómo vencerlo, por eso se adueñó de mí cuando te conocí, cuando me di cuenta que estaba volviendo a sentir después de tanto, se apoderó de mí cuando te soñé por primera vez y durmió conmigo esa noche en que te dije que no podía seguir; hay pocas cosas de las que me arrepiento en mi corta vida, pero esa noche en que dejé ganar al miedo me perseguirá eternamente. Pero está bien, aprendí la lección.

Me gustaría que vieras lo valiente que me he convertido, he enfrentado cada uno de los retos que una vez te conté me aterraban y ya no le temo a sentir. Esta carta no carta es una prueba de ello, mi vulnerabilidad ya no me asusta y que lo puedas llegar a leer no me quita el sueño, aunque tampoco lo escribo para que lo leas, lo escribo porque necesito sacarlo y porque las letras siempre han sido ese refugio que he tenido para decir lo que de otras formas no podría.

Espero estés bien, espero tus sueños se cumplan y espero encuentres a alguien sin miedo, yo ya no te espero, los tiempos son distintos y los cuerpos ATERRADORAMENTE temporales, son escampaderos, como te dije aquella vez que te leí uno de mis escritos, y así como en esa historia, nuestro tiempo ha pasado, de vuelta a ser dos extraños a un click de encontrarse, dos extraños con muy poco en común, con historias y realidades diferentes, dos extraños que en otro contexto ni se hubiesen caído bien. Pero está bien, era necesario.


Esto no es una carta pero finalizo dando las gracias, he crecido un montón y parte de ello fue por ti, he vencido el miedo y fue porque le tomé tanta rabia por haberte alejado que lo expulsé de mi vida, aprendí a manejar las frustraciones y entendí que no todo lo que quiera lo puedo tener, y está bien, de verdad está bien, porque soy otra persona que nunca más permitirá menos y que tampoco ofrecerá migajas.
























Comentarios

Entradas populares de este blog

Parca

Querido Lucky, El mundo no se detuvo la noche en que te perdí, Aunque todos los días despierte deseando que así hubiese sido, Tampoco mi entorno vistió de luto, A pesar de que ese día morimos los dos. He intentado vivir en tu nombre, y honrar tu constante deseo de ausentar lágrimas en mi rostro, Pero no puedo. Todo ha perdido el color, Todo ha perdido sentido. Querido Lucky, El vacío no desaparece, Y las voces que solías callar con caricias se han dado cuenta de tu ausencia, y ahora me gritan tan fuerte que les he comenzado a creer. Querido, Lucky. Visítame así sea en mis sueños, que la noche está helado y mis huesos exhaustos, Vuelve, Así sea mentira, O al menos,  Llévame contigo

Entre líneas.

 Te estoy buscando entre líneas, pero tu ausencia sigue intacta. Te he buscado en aeropuertos rodeados de rostros que no dicen nada, pero no paro de mirarlos porque estoy buscando desesperadamente que algo haga click,  hace tiempo que no siento ni la pena, y no sé cómo sentirme al respecto, Te he buscado entre transeúntes, acentos, comidas y lugares, nada. Sigue sin haber nada. Nada después del éxito y la satisfacción personal, Nada al llegar la noche cuando el cansancio me desploma, Nada después de los países extranjeros y los idiomas que no me pertenecen, Aquí todo sigue siendo mecánico: los cafés al despertar, las clases de 7am, las reuniones de trabajo, los compromisos sociales, las charlas matutinas… Y no voy a mentir diciendo que no encuentro placentera esta paz que he construido, Tampoco me detendré o dejaré de elegirme primero siempre, mucho menos renunciaré a bailar con esta soledad que me ha salvado tantas veces del abismo o la dependencia  Pero te sigo buscan...

Entre párpados

Entre párpados, tengo miedo de ti, ¿o acaso tengo miedo de quién soy cuando estoy contigo? tengo miedo de no volverte a ver, tengo miedo de quererte ver, ¿recuerdas que te he contado cientos de veces sobre lo cobarde que soy? hay días en que no, hay días en que me motivas a ser mejor, a creer en esto, pero yo no creo en nada, ¿recuerdas? que lo efímeras que son las miradas no basta, que el colapso absoluto no es suficiente, y falta, hay algo que no cuadra, lo más seguro es que sea yo y todas estas inseguridades que me persiguen, últimamente es lo único que me persigue, sabes? que frustrante es estar constantemente agotado, que frustrante es desear no estarlo, entre párpados, que frustrante es que no estés, que frustrante es que no existas.