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Parca

Querido Lucky, El mundo no se detuvo la noche en que te perdí, Aunque todos los días despierte deseando que así hubiese sido, Tampoco mi entorno vistió de luto, A pesar de que ese día morimos los dos. He intentado vivir en tu nombre, y honrar tu constante deseo de ausentar lágrimas en mi rostro, Pero no puedo. Todo ha perdido el color, Todo ha perdido sentido. Querido Lucky, El vacío no desaparece, Y las voces que solías callar con caricias se han dado cuenta de tu ausencia, y ahora me gritan tan fuerte que les he comenzado a creer. Querido, Lucky. Visítame así sea en mis sueños, que la noche está helado y mis huesos exhaustos, Vuelve, Así sea mentira, O al menos,  Llévame contigo
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Maternidad

  -Tu mamá está muy loca- crecí escuchando desde que era una niña, y hasta hace poco, creía firmemente en que era verdad. -Tu mamá está muy loca – decían las mismas personas que tantas veces la lastimaron y abusaron de su cordura - Mi mamá siempre está enojada – decía una versión adolescente de mí misma que no entendía que el dolor con el tiempo, de tanto ser ignorado, se convierte en ira. Han pasado un par de años y me he convertido en mi mamá, Y a pesar de que en eso en algún momento fue un miedo, hoy lo digo con orgullo. Las mismas personas que la llamaban loca y a mí me aprobaban porque era “diferente”, hoy se sorprenden de cuánto he cambiado, Y a mí yo adolescente la dejaría estupefacta el saber cuánta rabia cargamos. Algún día mi mamá y yo fimos niñas, llenas de sueños y bondad, También fuimos adolescentes, con rebeldía inminente y unas ganas gigantes de cambiar al mundo, Todo para terminar sumidas en decepción al darnos cuenta de que no podíamos. Ahora mi...

La casa de los cristales rotos

La casa de los cristales rotos siempre tuvo la fachada más bonita de la ciudad, y yo vivía en ella, También tenía un jardin enorme en donde a veces se me era permitido salir a jugar, y me divertía bastante, quizás por las risas tan fuertes y la decoración llamativa muchas veces me fue imposible escuchar el silencio, o la tristeza... La casa de los cristales rotos era tan bonita que llorar en público estaba prohibido... y también en privado, a veces, en impulsivos ataques de rebeldía lloraba en voz alta y nadie entendía, y los vecinos gritaban "malcriada" porque solamente la fachada veían, Quería explicarles - o más bien gritarles - que en aquella casa las ventanas traseras, justo las que apuntaban a mi peque ñ a habitación, estaban quebradas.... y en la noche, cuando todos dormían, yo moría de frío y me llenaba de miedo, fueron esas mismas ventanas por las que entraban los monstruos que con el tiempo se instalaron aquí adentro, fueron estos los que me leían historias para dor...

Miedo otra vez

 Tengo miedo. Miedo a desconocer nuevamente a quién me observa en el espejo, Miedo a terminar la universidad y sumergirme en un océano de contradicciones e indecisión. Miedo a nunca ganar el Nobel de literatura, Miedo a un trabajo de oficina en dónde termine contando las horas para poder escaparme de allí, Le tengo miedo a eso del sabotaje y a mi constante recurrencia en él, También a nunca encontrarme y estar condenada a buscarme por toda la eternidad, Sí, tengo miedo. Ayer desperté con él en la orilla de la cama, Hoy durmió conmigo e intentó evitar que me levantara,  Pero lo hice. Me levanté y escribí este poema,  Y le di forma, y organicé el caos, Le di un nombre, lo saqué de paseo, lo contemplé por horas, le miré fijamente a los ojos hasta que llegó el momento en que dejó de ser tan aterrador. Le dije: Tengo miedo todo el tiempo y miedo a casi todo, Sin embargo, hace ya mucho tiempo que se lo perdí a seguirlo intentando.

Lienzo en blanco

Ho la otra vez, a pesar de que creamos conocernos, esta ocasión  te hablo desde un  lugar diferente, te hab lo desde un  lugar  donde  los sueños apuntan en direcciones contrarias y desde donde  la magia ha dejado de existir, Ya no hay bri l lo en tus ojos y has dejado de creer en e l poder de  las pa labras  a lguien  las usó tantas veces para  mentirte hasta que estas fina lmente  perdieron su va lor, Ya no sueñas con ser  la protagonista principa l de una comedia romántica, y has perdido e l interés en ser  la musa de una ba lada pop escrita por a lgú n músico underground de  la ciudad...  Tus prioridades se reajustaron, tus notas cambiaron y aque l lo que pensaste nunca ser, fue justamente en  lo que te convertiste. Te escribo desde este  lugar porque aún hay días en  los que recuerdo  la i lusión que te hacía verme  l legar hasta aquí, y porque creías que iba a estar teñido de co lor...

Entre líneas.

 Te estoy buscando entre líneas, pero tu ausencia sigue intacta. Te he buscado en aeropuertos rodeados de rostros que no dicen nada, pero no paro de mirarlos porque estoy buscando desesperadamente que algo haga click,  hace tiempo que no siento ni la pena, y no sé cómo sentirme al respecto, Te he buscado entre transeúntes, acentos, comidas y lugares, nada. Sigue sin haber nada. Nada después del éxito y la satisfacción personal, Nada al llegar la noche cuando el cansancio me desploma, Nada después de los países extranjeros y los idiomas que no me pertenecen, Aquí todo sigue siendo mecánico: los cafés al despertar, las clases de 7am, las reuniones de trabajo, los compromisos sociales, las charlas matutinas… Y no voy a mentir diciendo que no encuentro placentera esta paz que he construido, Tampoco me detendré o dejaré de elegirme primero siempre, mucho menos renunciaré a bailar con esta soledad que me ha salvado tantas veces del abismo o la dependencia  Pero te sigo buscan...

Adioses acumulados

Creo que he perdido la costumbre de escribirte cartas, la costumbre de escribir en general. No ha parado de llover y tengo miedo, las palabras se me siguen estancando en la garganta y ni siquiera eso es lo que más me asusta; me asusta es que por aquí todo ha seguido su rumbo, yo he seguido mi rumbo y he llegado más lejos de lo que pensé jamás, pero en el camino perdí esa capacidad de sentir con la intensidad de siempre y ya ni siquiera lo extraño. Ya ni siquiera me extraño.  He querido decirte que los adioses se me acumularon tanto que ya simplemente nunca más los volví a echar de menos, también que me acostumbré tanto al "nadie te querrá para más" que sencillamente nunca volví a esperar que amantes se quedaran a apreciar el panorama completo: nadie nunca lo hará. He intentado encontrarle el sentido a todo esto de miles de maneras que siempre terminan desapareciendo, y ya no puedo. Creo que he perdido la costumbre de escribirte y de escribir en general porque me he cansado. E...