El desnudo como método
de protesta, contrario a lo que se cree, viene sucediendo desde hace muchos años. Casos puntuales y sonoros como el de las Dixie Chikhs desnudándose en la
revista Entertainment Weekly como muestra de su inconformismo ante la situación
de la guerra de Iraq, nos demuestran cómo incluso desde el 2003 los desnudos
eran opciones a las cuales se acudían cuando se quería enviar un mensaje. Sin
embargo, desde entonces, no es mucho lo que ha cambiado respecto al debate de
si es o no una forma legítima de manifestar inconformidades; la moral como
excusa para silenciar, señalar y sexualizar esta forma de protesta sigue siendo
pan de cada día y la desinformación en torno a este método resuena en cada uno
de los medios de comunicación tradicionales y conservadores.
Pero, la pregunta es,
¿realmente un desnudo aporta un mensaje contundente de inconformiso ante una
situación en específico? La respuesta es sí.
Le Goff (citado por
Galán, 2009) “mostró que al igual que las estructuras sociales y económicas o
las representaciones mentales, el cuerpo forma parte de la historia y la
constituye. El cuerpo es de algún modo su producto y su agente, al constituirse
como una referencia permanente (negativa o positiva) para los hombres en los
distintos períodos del tiempo” (p.187). De este modo, al ser el cuerpo de alguna forma un producto, este no puede ser
ajeno ante la necesidad de manifestar una incomodidad con el sistema que le
rodea, el cuerpo es una de las formas más contundentes de enviar un mensaje
porque hace parte de nosotros y porque el hacerlo notar posibilita el llegar a
las personas y sensibilizarlas, y es que, al final del día, todos tenemos
cuerpos, órganos sexuales, vitales, etc, el escandalizarse por mostrar algo que
todos en algún punto de nuestras vidas hemos presenciado puede rayar incluso la
hipocresía de una sociedad que vive bajo falsos paradigmas de moralidad.
La protesta con
desnudos ha sido tildada de exhibicionista, pero ¿cómo se considera
exhibicionismo cuando el propósito no es sexualizar los cuerpos si no
politizarlos? Entra entonces el debate de cómo los cuerpos, a medida del paso
del tiempo y bajo la influencia de la televisión, revistas, la industria porno,
etc... Han sido mecanizados para ser vistos únicamente de una forma sexual,
cuando, según planteaba Foucault, citado por Galán, p. 179 ““El cuerpo responde
a una cuestión política” Y es que sí, a pesar de que aún haya personas que se
escandalicen, el cuerpo es un territorio político con mucho que decir.
Los cuerpos politizados
han empezado a hacer eco en el mundo e ir transmitiendo de a poco el mensaje de
que las revistas y la industria porno, mienten. Los cuerpos reales no son los
delgados y esbeltos, son los que tienen imperfecciones, estrías, arrugas, de
esta forma, los desnudos como protesta nos ayudan a normalizar las
imperfecciones y ver desde una óptica más realista los problemas que existen en
nuestro entorno y contexto social.
“La relación con el cuerpo es una cuestión de poder.
Este poder se ve reflejado en las disposiciones, en maniobras, tácticas y
técnicas que funcionan en una red de relaciones siempre tensas” (Foucault,
1963, citado por Galán, 2009, p. 179)
Esta cita de Foucault
nos sintetiza la situación que se vive cuando se toma el cuerpo, y más
específicamente el desnudo de este como forma de protesta ante inconformidades
en nuestro contexto social, el cuerpo cumple un papel de poder al politizarle,
un papel en el que se escribe un mensaje que se es enviado con fuerza y del
cual se espera que cada vez sean más normalizados los cuerpos desnudos bajo el
sencillo argumento que todos tenemos uno, y que la politización de este sobre
la sexualización va a ser quien determine el verdadero cambio de rumbo del
mensaje.
Bibliografía:
Feminismo
popular y revolución. Entre la militancia y la antropología (Mercedes Oliveira)
Las
Dixie Chicks se desnudan, https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/28869.las-dixie-chicks-se-desnudan.html
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