24/ 07/ 2020 10:15pm
Casi no se escuchan las voces de los adioses definitivos envueltos en susurros y en mares de silencio,
Casi no se sienten los pasos de la ausencia que llega para quedarse, de la nada que viene para ocuparlo todo.
Casi me creo eterna, mía, libre.
Pero de pronto, como si de una canción de vetusta morla se tratase, los días raros lo invaden todo y los planes se tuercen.
La desgana se abre paso en este cuerpo que de a poco va dejando de sentir.
En los días raros me cuesta mucho lo que para todos los demás es muy fácil, me cuestra levantarme y prepararme el desayuno,
me cuestra abrir los ojos y hacerme a la idea de que no puedo seguir en ese mundo del sueño donde todo parece más fácil y tranquilo.
Los días raros me asustan mucho porque en ellos nada parece valer la pena... ni la dicha.
En los días raros casi ni duermo, pero también duermo mucho.
Los días raros me hacen incluso extrañar la tristeza y su manera de hacer más bonito todo, me hacen extrañar la melancolía y el poder que tiene esta de hacerme crear. Me hace echar de menos la felicidad y emoción que me provocaban las pequeñas cosas.
Pero en los días raros no hay tristeza ni felicidad, solo hay un vacío enorme que amenaza con llevarse todo de mí, hasta mi pena.
Los días raros marchan cada vez más lento, y está ahí la sensación de que hay algo que debería estar haciendo, de que hay amigos que debería estar queriendo, pero los días raros también se han llevado mi cariño y afecto. Solo hay un hueco que ocupa todo...
Y luego nada.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Comentarios
Publicar un comentario