La noche es una buena consejera, o quizás una muy mala.
Le he preguntado por ti, por mí,
le he preguntado el por qué todo es tan jodidamente efímero,
el por qué en un solo parpadear se inunda en la absoluta nada todo aquello que siempre quisiste,
le he preguntado por qué hay tanta chispa en tus ojos,
y por qué siempre te marchas sin siquiera avisar.
Pero la noche no sabe, o quizás si sabe y la muy egoísta no quiere responderme.
¿Sabrá a caso que lo único que le daba sentido a mi día era poder contártelo cuando finalizaba?
La noche no sabe eso,
ni siquiera tú lo sabes,
y ahora que te has ido se ha jodido un poco la cosa,
porque no tengo a quién contarle mi día,
ni con quién quejarme de las cosas que no me gustan,
la noche no sabe por qué te quiero,
ni siquiera yo lo sé,
pero no me preocupo, porque es efímero.
Todo es jodidamente efímero,
sino me crees, mira este escrito.
Le he preguntado por ti, por mí,
le he preguntado el por qué todo es tan jodidamente efímero,
el por qué en un solo parpadear se inunda en la absoluta nada todo aquello que siempre quisiste,
le he preguntado por qué hay tanta chispa en tus ojos,
y por qué siempre te marchas sin siquiera avisar.
Pero la noche no sabe, o quizás si sabe y la muy egoísta no quiere responderme.
¿Sabrá a caso que lo único que le daba sentido a mi día era poder contártelo cuando finalizaba?
La noche no sabe eso,
ni siquiera tú lo sabes,
y ahora que te has ido se ha jodido un poco la cosa,
porque no tengo a quién contarle mi día,
ni con quién quejarme de las cosas que no me gustan,
la noche no sabe por qué te quiero,
ni siquiera yo lo sé,
pero no me preocupo, porque es efímero.
Todo es jodidamente efímero,
sino me crees, mira este escrito.
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