En silencio externo,
en gritos internos,
con el alma carcomida,
con el corazón hecho añicos,
con los sentimientos postrados, arrodillados,
y aún así,
con la absoluta certeza,
aunque también,
con la absoluta incertidumbre que causas cada que te marchas y me dejas medio muerta,
medio viva,
pero entonces vuelves y el rocío de los días se vuelve inagotable,
y aquí estás,
y aquí estoy,
aunque no sepamos por cuánto,
y aunque la incertidumbre se apodere de nosotros,
porque somos un par de cobardes sin sentido,
o quizá con mucho sentido porque la vida nos ha golpeado fuerte.
Pero ven, amor.
Ven, que no tenemos nada seguro,
y está bien...
Ven, que la muerte espera, pero juntos, vamos a vencerla.
en gritos internos,
con el alma carcomida,
con el corazón hecho añicos,
con los sentimientos postrados, arrodillados,
y aún así,
con la absoluta certeza,
aunque también,
con la absoluta incertidumbre que causas cada que te marchas y me dejas medio muerta,
medio viva,
pero entonces vuelves y el rocío de los días se vuelve inagotable,
y aquí estás,
y aquí estoy,
aunque no sepamos por cuánto,
y aunque la incertidumbre se apodere de nosotros,
porque somos un par de cobardes sin sentido,
o quizá con mucho sentido porque la vida nos ha golpeado fuerte.
Pero ven, amor.
Ven, que no tenemos nada seguro,
y está bien...
Ven, que la muerte espera, pero juntos, vamos a vencerla.
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