Me da mucho miedo la hoja en blanco, porque hay tanto que contar y no sé ni siquiera por donde empezar, y miro hoy hacia atrás y me resulta inverosímil asimilar todo lo que he cambiado y cuanto camino me costó. Esta historia empezó con un: "tú puedes más" pero nunca pensé que tanto, a pesar de que no me temblaban las manos al hacer las maletas y no se me quebró la voz al repetir la palabra más real y constante en mi vida: adiós. Me debía estas líneas, hace mucho tiempo aprendí que más que escribir en el aire me escribo a mí, me escribo como método de resistencia y me escribo para recordar, recordar lo viva que estoy y recordar que no siempre fue así de fácil, que mi vulnerabilidad complicó las cosas tantas veces hasta que aprendí que no era una debilidad, que me hacía fuerte y que me había permitido llegar más lejos de lo que nunca pensé. Laura tiene 21 años y es más fuerte de lo que pensé, ya se levanta en las mañanas y se prepara su desayuno sin que le cueste tanto, apren...
Escribir es resistir.