A veces, me siento tan pequeñita como una hormiga a la cual cualquier viento fuerte podría derrumbar. También siento que todo es más fuerte y grande que yo, que es inevitable que un día en medio de cualquier distracción, al ser tan pequeñita, cualquier cosa me pise y ya yo no pueda levantarme más. Y eso me asusta. A veces me siento tan pequeña que no puedo apuntar mi cabeza hacia arriba por temor a ver a todos siendo más fuertes y llevando sus propias cargas con normalidad cuando a mí me cuestan incluso las más livianas. El sentirme diminuta no es algo nuevo, a veces pareciera como si siempre tuviese que mirar el mundo desde la fragilidad mientras todos intentan protegerme de quebrarme alguna parte de mi pequeño ser, como si en un mundo tan inmenso y lleno de personas yo sencillamente no encajara por tener que mirar todo a través de un cristal mientras a mí me observan con lupa. A veces pareciera como si cualquier cosa me pudiera tumbar, como el soplido de aquellos tra...
Escribir es resistir.