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Mostrando entradas de 2021

"Habitación propia"

 Confirmo que sigue en mí la necesidad de siempre estar en lugares donde nadie me conoce, ni se sabe mi nombre. Demasiado agotada del aire denso que provocan los encuentros por casualidad, demasiado agotada de la repetición de rostros con los que no quisiera volverme a topar. La seguridad de mi hogar arrulla e impide que el miedo y la desgana se tomen por su cuenta mi ser y lo invadan. La seguridad de mi habitación propia me permite escribir sin el temor de que puedan leerme. Los únicos lugares que necesito en mi vida son aquellos que no conozco y las cuatro seguras paredes que encierran mi habitación propia...

Lo de siempre.

  Lo de siempre aparece cada tanto pero no sé cómo se llama,  me habla al oído y me dice cosas que no quiero escuchar, como que nada tiene sentido de verdad, que debo renuciar, que me tengo que marchar. Lo de siempre parece querer verme mal, y me tumba, me hace reconsiderar mis ganas de seguir aquí y me hace sentir que todo es más denso de lo que realmente es, y le creo, le creo porque es convincente y me lo dice en momentos en los que cobra mucho sentido, me lo dice cuando el país está en llamas, cuando la Uni entra en paro, cuando mi madre se enferma. Lo de siempre va y viene pero cuando se queda lo siento fuerte,  me nubla la vista, me anula las ganas y me vence las fuerzas. Cuando llega lo de siempre todo se vuelve más difícil de lo habitual, el salir de la cama, el quedarme dormida, el querer despertar, también me dificulta el salir a la calle porque se lleva mis ganas, y lo de siempre también se queda con mis relaciones sociales y mi relación amorosa, me llena de mi...

A veces.

A veces, me siento tan pequeñita como una hormiga a la cual cualquier viento fuerte podría derrumbar.  También siento que todo es más fuerte y grande que yo, que es inevitable que un día en medio de cualquier distracción, al ser tan pequeñita, cualquier cosa me pise y ya yo no pueda levantarme más. Y eso me asusta. A veces me siento tan pequeña que no puedo apuntar mi cabeza hacia arriba por temor a ver a todos siendo más fuertes y llevando sus propias cargas con normalidad cuando a mí me cuestan incluso las más livianas.  El sentirme diminuta no es algo nuevo, a veces pareciera como si siempre tuviese que mirar el mundo desde la fragilidad mientras todos intentan protegerme de quebrarme alguna parte de mi pequeño ser, como si en un mundo tan inmenso y lleno de personas yo sencillamente no encajara por tener que mirar todo a través de un cristal mientras a mí me observan con lupa.  A veces pareciera como si cualquier cosa me pudiera tumbar, como el soplido de aquellos tra...