Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2020

Incompleta.

No recuerdo la última vez que no me sentí incompleta. Y eso que no ha pasado tanto, pero he olvidado la sensación. Hay momentos en que me detengo y echo un vistazo atrás y todo parece estar tan lejano y me aterra tanto tener que seguir sintiéndome así para siempre. Es pronto aún, pero me aterra. Me aterra horrores.

"Colectivo nostalgia"

Es que no sé, el nudo en la garganta ha vuelto y he llamado a casa a decir que les extraño. La puerta y el corazón con seguro siempre porque las veces en que los he dejado sin él solo han pasado cosas malas, y ya no quiero volver a sentirme así nunca más. También había olvidado contarte que nunca sé cómo terminar nada, y así como así voy por la vida dejando todo a medias como si estuviera bien hacerlo, pero me puede; que también olvidé contarte que volví a escribir porque parece que nunca me abandona del todo, es lo único que no lo hace y honestamente ya aprendí a vivir con ello. A vivir conmigo. A vivir con esto.

3:33 AM

[3:33 am] Casi nunca te extraño. El tiempo corre lento y de manera perezosa, y debo contarte que hay días en los que resulta difícil continuar, como ayer por la mañana que he llamado a mamá llorando y solo he conseguido alterarla, y no debí hacerlo. ¿Sabes? solo me mantiene con fuerza el recordar cómo sonreías cuando con mis píes chuecos me caía sin preverlo, aunque si te soy sincero, fingí varias veces tropiezos con tal de verte feliz. Estar cansado no es tan malo, cariño, no si ponemos las cosas en una balanza, o si las comparamos con un mundo horrible que solo te lastima cada vez que sales a enfrentarlo. Estar cansado no es tan malo si lo comparas con ese constante sentimiento de ahogarte con nada, o con esa constante sensación de perderte, de vaciarte. Yo no sé muy bien si haga bien escribiéndote, estar cansado no es tan malo si lo comparas con escribirte. Me hace daño seguir existiendo en este constante vaivén inevitable y me cansa tanto que siempre llueva. Estoy real...

Cosas que olvidé decirte.

I. Hay cosas que olvidé decirte; nunca me gustaron las cuentas regresivas. Desde siempre me han asustado, me han puesto ansiosa, ¿Qué pasa cuando el último número se detiene? ¿Qué pasa? No, nunca me asustó ese "qué pasa" tanto como me asustaba que no pasase nada. Como ahora. Nada pasa, solo los días, y la cuenta regresiva ahora es para que algo pase, y entonces, así como así, mis dos mayores miedos se han juntado, la nada y una cuenta regresiva que no sé cuando termine. Debí haberlo dicho a tiempo, porque también olvidé decirte que casi siempre tengo frío, frío en la palma de mis manos, en la curva de mis labios, frío en las yemas de mis dedos. Tanto frío que nunca nadie lo ha calmado de manera permanente. Hay cosas que ya es mejor no decir, cosas como que aquella noche sí quería quedarme a dormir pero estaba asustada porque el quedarme a dormir también era una cuenta regresiva para esperar despertar e irme. Es la peor parte, el irse, y te lo digo porque llevo med...