Bien, nena, no puedo obligarte a que te quedes,
no puedo obligarte a que hagas parte de este montón de mierda a la cual llamo defectos,
no puedo obligarte a que te estanques en mí...
Llegará un día en el que notes que no voy a ningún lado,
que no dejaré el cigarro,
y que ya no puedes arreglar lo que está roto,
lo notarás,
lo notarás y juro por Dios que querrás irte,
y yo no puedo evitarlo,
no puedo, nena
no puedo aunque quiera,
porque así tú hayas llenado y ocupado todo,
porque aunque a tu lado me haya sentido completo por primera vez en mucho tiempo,
porque aunque cada poro de mi piel desee tenerte cerca,
y cada susurro implore tu nombre,
implore que abraces cada rincón de mí,
que lamas las heridas que nunca lamieron,
y que beses las cicatríces que nunca nadie se atrevió a besar,
porque aunque si te vas mi respiración se empezará a dificultar y los días se harán pesados,
insoportables...
porque a pesar de que eres todo lo que tengo,
mereces más,
mereces ser feliz,
mereces alguien que en las mañanas no amanezca con la depresión apuntando a tres metros de su boca,
mereces una establidad y no a alguien que te transmita inseguridad con cada uno de sus gestos,
porque nunca he querido tanto a nadie, nena,
porque estoy dispuesto a todo porque seas feliz,
porque, nena,
vales cada maldita cosa que la poesía llegue a escribir sobre ti...
no puedo obligarte a que hagas parte de este montón de mierda a la cual llamo defectos,
no puedo obligarte a que te estanques en mí...
Llegará un día en el que notes que no voy a ningún lado,
que no dejaré el cigarro,
y que ya no puedes arreglar lo que está roto,
lo notarás,
lo notarás y juro por Dios que querrás irte,
y yo no puedo evitarlo,
no puedo, nena
no puedo aunque quiera,
porque así tú hayas llenado y ocupado todo,
porque aunque a tu lado me haya sentido completo por primera vez en mucho tiempo,
porque aunque cada poro de mi piel desee tenerte cerca,
y cada susurro implore tu nombre,
implore que abraces cada rincón de mí,
que lamas las heridas que nunca lamieron,
y que beses las cicatríces que nunca nadie se atrevió a besar,
porque aunque si te vas mi respiración se empezará a dificultar y los días se harán pesados,
insoportables...
porque a pesar de que eres todo lo que tengo,
mereces más,
mereces ser feliz,
mereces alguien que en las mañanas no amanezca con la depresión apuntando a tres metros de su boca,
mereces una establidad y no a alguien que te transmita inseguridad con cada uno de sus gestos,
porque nunca he querido tanto a nadie, nena,
porque estoy dispuesto a todo porque seas feliz,
porque, nena,
vales cada maldita cosa que la poesía llegue a escribir sobre ti...
Comentarios
Publicar un comentario